miércoles, 16 de abril de 2014

LA NARIZ DE PILAR RAHOLA

Conocido es Carlo Collodi creador del personaje Pinocho. Collodi talló un personaje en  madera al que la magia convirtió en ser humano y crecíale la nariz proporcionalmente a sus mentiras.  Se llevó a rastras a su creador y se lo tragó una ballena, la cual, como si la de Jonás se tratara, los vomitó, posiblemente por los retortijones que le producían los embusteros en la barriga. Aquí nos tragamos hasta la hiel.


 Este consejo desinteresado de sabios que arropa a Artur Mas en su ruta de falacias y crispaciones entre la crédula e ilusa sociedad arrastrada por una conciencia de Pepito Grillo, sobresale Pilar Rahola Martínez (ahora, después Martinesss), como futura ministra de AAEE dada sus estupendas relaciones con Canadá, (bueno Quebec), Israel, Escocia, las TTVV hispanas y La Vanguardia. El autor del mentirijillas Pinocho lo publicó también con el título de Storia di un burattino (Historia de un títere), más apropiado para la futura minstra. Quizá su semejanza sea por lo del Pi (pino), sí, aquel partido que fundó con Colom (palomo). De estos dos fundadores de aquella aventura política los libró Millet, cuando menos del embargo de sus bienes, a costa de lo que mangó del Palau de la Música; el amiguísimo Millet, el que todavía anda por ahí de rositas hasta dentro de otros diez años en que salga la sentencia del juicio que suponemos se celebrará.


Futuros vice y ministros, sobre todo de economía y finanzas, bien adiestrados más que formados  por sus geppettos  Pujol y Mas, hábiles en ahorrar dinero, camuflar su destino y también pagar a mediadores para la imagen de su quimera secesionista en el exterior; ¿cobrarán un plus por su simpática e imprudente aventura?


 Posible ministro de justicia a la independentista, a sea, a la carta, el que fuera miembro del Constitucional Carles Viver Pi-Sunyer. ¡Cuantas cosas se descubren!. Por su amor a España fue condecorado con la órden de Isabel la Católica, ¡manda güiwols!. Y él acepta  la medalla de la mujer posiblemente más repudiada por los separatistas. Creo que ha dicho, más o menos, que el  independentismo catalán no es un problema de legalidad... Bien Sr. catedrático


 Pero el personaje que, sin duda alguna, no se adecuará, será el magnífico Durán i Lleida, conocido como el hombre de las mil corbatas. No tendrá cartera porque sus propios conmilitones lo despreciarán ya que se habrá quedado sin fuerza al destruir con sus incoherencias su propio partido. El diputado representante del Parlamento en temas internacionales (¡manda güiwols de nuevo!) que mejor se adapta a banderas y situaciones. Aquel que no es separatista, el amigo de la curia catalana, pero que no comprende la postura del resto de los españoles catalanes.  No, nadar y guardar la ropa no es posible Sr. Durán.








domingo, 6 de abril de 2014

COBARDIA O PRUDENCIA POLITICA

Hace ya dos años que los familiares, compañeros y toda persona conocedora de los hechos y con un mínimo de humanidad, tuvieron que soportar la excarcelación de aquel terrorista que mantuvo en un zulo durante más de año y medio al funcionario de prisiones D. José Antonio Ortega Lara, que gracias a la perseverancia de la Guardia Civil lo rescataron. Después de tres horas  localizaron la oculta entrada al zulo (cárcel del pueblo), a pesar de la insistente negativa de los secuestradores de que se encontraba alli y desistir el juez Baltasar Garzón de su búsqueda. De no ser por la profesionalidad y perseverancia de la GC Ortega Lara habría fallecido enterrado vivo. Posiblemente no habría durado una semana más coincidiendo con el vil asesinato de Miguel Ángel Blanco.


Pasado todo este tiempo lo procesan por el  asesinato de un guardia civil D. Antonio Ramos y le encarcelan en su propio domicilio. Después de la falacia de su inminente fallecimiento, el juez lo recluye en su casa donde acudirán sus camaradas de asesinatos y demás tropelías a seguir tomando vinos y recordando sus momentos gloriosos semejantes al de las ratas haciéndose camino entre la mierda de estos asesinos.



Los jueces son humanos y algunos políticos. Cabe cualquiera de las dos condiciones para su bondadosa sentencia ya que es desestimable el buen corazón como excusa para evitar a este sujeto la cárcel. Por ello es fácil inclinarse a motivos políticos o instinto de autoprotección. Sea cualquiera de las causas no es justo que un ser maligo y adyecto como Bolinaga esté descansando en su casa cuando sus víctimas lo hacen en el cementerio. Ahora han tenido la ocasión de enmendar la injusticia de la liberación  de Bolinaga.



La Justicia y el Gobierno deben dedicar su magnanimidad a quien verdaderamente lo merece y necesita: quienes han sufrido directamente la ira de estos descerebrados; los victimarios solo merecen el castigo justo al mal que han hecho, porque, además, se mofan descaradamente de sus inocentes víctimas.