miércoles, 7 de diciembre de 2011

BONO: ZAPATERO, UN INÚTIL

Está  de  moda  utilizar  palabras o temas  navales  para  metáforas. 
Prueba de ello,  el florido discurso panegírico del Presidente de las Cortes sobre Zapatero: "...su obra de gobernante", "timón de la gobernación", bla, bla, bla.
Considerando la inteligencia y cultura demostrada del Sr.Bono, ¿no será en lugar de alago una sátira...?


...porque en la mar ZAPATERO se llama a quien maniobra o ha maniobrado mal, o no entiende la maniobra.*



A qué nivel de cinismo se ha llegado para decir:  "contemplamos en toda su dimensión su obra de gobernante. Los españoles son generosos y han de saber apreciarlo como te mereces". Pues no, muchos españoles -no capullos-, no. Con la que está cayendo Sr. Bono, ¿cómo se mete en esos berenjenales?  D. José, Vd. tan pío conocerá el catecismo del Padre Ripalda, además está bien claro en el 8º. Y lo que han hecho sus compañeros de gobierno durante años -insultando a quienes lo denunciaban- no es una mentirijilla. Se trata de trolas con gran trascendencia y gravísimas consecuencias para España. Esta es la opinión de la mayoría de españoles, que mal que les pese no son idiotas y no olvidan las ofensas  que han soportado. Así lo han demostrado en las urnas. 


En época de crisis con un vino español (fino, o tinto con tortilla de patatas) se cubre el expediente y da vidilla. No hace falta cuchipandas para ponernos los dientes largos.
Aprovechamos para pedirle  que  transmita nuestra enhorabuena al  Sr. Rojo por gastarse  ¡417.000 €!  en un cuadro. Nos ha colmado de alegría, vamos, un orgasmo, más intenso que el de Zerolo, aunque, pensándolo bien, Cáritas lo habría aprovechado mejor, los euros, naturalmente. Mientras, el pobre alcalde de Barcelona no puede adornar los autobuses porque no tiene para  banderas,  españolas, por supuesto. Norma a aplicar el día de La Constitución, ¡oh, casualidad!. Anda que el Xavi, Trias, oportuno y educado. ,¡VAYA JETA TIENE!.  



¡SÍ, SÍ, ESPERAMOS CONOCER TODAS SUS OBRAS !


*Enciclopedia General del Mar. Ediciones Garriga.

viernes, 2 de diciembre de 2011

ESTAMOS PARA ESTATUAS

Fernando VII ha pasado a la historia como el rey felón. La última que hizo fue derogar la Ley Sálica (de origen francés que no permitía heredar la corona a las mujeres), cuando ya se había considerado sucesor a su hermano. Para saltarse lo establecido publicó la Pragmática Sanción, expulsó de España a su hermano Carlos y dio origen a la 1ª Guerra Carlista, al tiempo que heredaba el Reino su hija Isabel, a los tres años de edad.
Isabel II fue una desgraciada mujer, desatendida por su madre regente María Cristina , que luego se casó con el duque de Riansales y acabaron en el exilio acusados de corruptelas.  No tuvo una adecuada educación para una futura reina siendo marioneta de turbios y variados intereses. Le dieron la mayoría de edad a los 13 años y la casaron  a los 16 por razones políticas con su primo carnal D. Francisco Asis de Borbón Duque de Cádiz, de dudosa tendencia sexual. Ella misma dijo sobre su noche nupcial: ¿Qué podía esperar de un hombre que la misma noche de bodas llevaba más encajes que yo?
España vivió una etapa política muy convulsa que acabó con un golpe de estado.
En su reinado se cambiaba de ideas conservadoras, a liberales progresistas laicistas o viceversa según el  contubernio que dominaba.  Acabó y murió en el exilio por volver a ideas conservadoras, quizás lo no político correcto en el momento. La verdad, sin pensar en su desgraciada infancia y adolescencia, ella de adulta, su abuelo y su padre,  dejaron una España con un incierto futuro, inicio de los desastres del siglo siguiente.
Puso la primera piedra del actual Congreso de los Diputados y le dio tiempo a inaugurarlo.  Contentos los políticos de la época, sin distinción de ideología, se lo agradecieron memorando el acto con una estatua de tan egregia señora que figura en el vestíbulo del palacio.


A dicha inauguración asistió acompañada por su marido, del que decía la copla madrileña:

                                  Gran problema es en la Corte
                                  averiguar si el consorte
                                  cuando acude al excusado
                                  mea de pie o mea sentado.

Quizá sea fruto de las malas lenguas porque del matrimonio nacieron once hijos,  pero bueno, qué más da, cosas más raras ocurren... Sobrevivieron seis,  de entre ellos el futuro Alfonso XII.
Niña inocente y amada en su niñez, acabó odiada y desterrada como Reina por los politicos de turno.


Hoy en el siglo XXI, algunos de nuestros políticos, no se les ocurre otra idea que poner un busto en memoria del último presidente de la II Republica D. Manuel Azaña. Los españoles somos así de agradecidos. De la época de aquella reina hay calles y barrios enteros que llevan el nombre de personajes de entredicha honradez; de la del presidente Azaña expoliaron  hasta el Banco de España  y lo ponemos junto a Isabel II.  Está bien, para adornar el foro.
También en el más convulso periodo de nuestra historia, este presidente, gran escritor y orador, con gran cultura  -a diferencia de aquella desgraciada mujer que la utilizaron como una polichinela- tuvo que afrontar intentos de sedición, proclamación del estat catalá (antes le habían concedido el estatut),  huelgas, expulsión, revolución de Asturias y mil tropelías más. Activo o pasivo en los sucesos siempre reaccionó con firmeza y autoridad, aunque de una manera selectiva.
En Casas Viejas se alzaron en armas los anarquistas asaltaron  el cuartel de la Guardia Civil con una guarnición de  tres guardias.  Mataron al sargento y un guardia enviando el gobierno fuerzas para reconducir  la situación. Hubo una bárbara represión en todo el pueblo culminando con la quema de la choza del anarquista llamado "Seis dedos"  muriendo calcinados la mayoría de sus habitantes. En la posterior investigación los oficiales que estaban al mando declararon que recibieron órdenes de actuar así del propio gobierno.
Muy diferente fue el proceder del  Azaña de "Los sucesos de Casas Viejas" a los del 10 al 13 mayo de 1931. Miguel Maura, ministro, le comunicó a Manuel Azaña,  entonces  Ministro de la Guerra, que iba a movilizar a la Guardia Civil porque  los socialistas iban a quemar edificios religiosos por despecho al partido monárquico que había inaugurado una sede. Azaña se lo prohibió,  permitiendo  en Madrid que se profanaran, desvalijaran y quemaran iglesias y conventos.  Después se propagaron los asaltos e incendios por toda España hasta que se proclamó el estado de guerra. Hubo pérdidas humanas, profanaciones,  y las  materiales fueron enormes: miles de libros, incunales, originales, obras de arte, pinturas de clásicos, etc. etc. Una verdadera barbarie.
Se justificó esta buena persona, el Sr. del busto del Congreso,  diciendo que "todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano". Y se quedó tan tranquilo.
El pío Sr. Bono, ejemplar católico, humilde, según él, pasará a la historia como quien inauguró el busto en homenaje al que gobernó "por igual a todos los españoles", sin distinción de credo o partido. Y para que así conste, en prueba de ello, debería haber esculpido en el pedestal las   palabra de quien fue gran Presidente (masón) de la II República Española: "Se trata de organizar el estado de acuerdo con una premisa que la proclamación de la República convierte en axioma: España ha dejado de ser católica".  Obsesión, parece que hereditaria en obsesos políticos.


El pueblo es sabio y ha bautizado a los leones de las Cortes con los nombres de Daoiz y Velarde, ejemplares patriotas que dieron  su vida  por España. Dejemos esta imagen como colofón