martes, 18 de octubre de 2011

¿DE QUÉ PAZ HABLAN?

¿De qué guerra hablan?, ¿acaso de la librada por los gudaris en la noble batalla de Hipercor donde abatieron a 15 inocentes enemigos, de entre ellos 5 niños?



O en las batallas de Vic, Madrid, Zaragoza, etc.,etc, donde estos soldados tuvieron que defenderse dinamitando casas-cuartel y asesinando a sus enemigos...,entre ellos  niños?


Y no matan de noche, a distancia y por la espalda, no, lo hacen en enfrentamientos  "cara a cara" contra sus enemigos, Guardias Civiles, policías o  militares.  Acérrimos enemigos por ser los  guardianes y defensores de  las libertades de todos los españoles...


Y así en sucesivos "actos heróicos", esos gudaris han llevado al sacrificio a mil inocentes personas matándolas y mutilándolas indiscriminadamente a traición con nocturnidad y alevosía...

El 28 de junio de 1960 murió abrasada por una bomba la niña Begoña, un bebé de 22 meses, a causa de un artefacto que estalló el día anterior en la estación de Amara de San Sebastián. ETA lo ha ocultado porque no era muy "publicitario" el asesinato de un bebé hija de unos obreros. Con el tiempo en documentación de la propia banda se ha demostrado y así lo investigó el propio Ernest Lluch víctima también al cabo de los años de ese terrorismo.

Los españoles desde entonces hemos vivido situaciones de lo más cruel y ruin, como el martirio de Miguel Angel Blanco. ¿Para qué hemos aguantado?. Después de tanto años y  sufrimiento de miles de personas inocentes llegan unos indivíduos -que conocen sólo la versión de los verdugos-,  a gastos pagados con primas concertadas y aconsejan a los estados español y francés que "negocien la paz". En lugar de pedir que  detengan a esas ratas de cloaca,  metan en la cárcel e indemnicen a las víctimas, exigen comprensión y buena voluntad por las partes... Mientras,  unos ministros se hacen el sueco hipócritamente;  otros, como la de Defensa, "más de buena fe", apoya la asistencia al vodevil  fruto de una felonía que viene tratando con los asesinos este gobierno al mismo tiempo que firmaba la ley que lo prohibía.
Los únicos que moralmente tienen derecho a decidir son las víctimas de estos verdugos. Con ellas no han contado, tratándolas con el mayor de los desprecios.



¿Para qué tanto sacrificio y sufrimiento...?