jueves, 1 de julio de 2010

LA BATALLA DE SAN VICENTE


                                                                             
Cuando pasas por el cabo de San Vicente  no puedes menos que pensar en la vergonzosa batalla donde el inglés, al mando del almirante Jhon Jervis y con la participación de Nelson, humilló a la armada española. 
Esto sucedió el 14 de febrero de 1797. En abril, a los dos meses, eufóricos y engreidos por la victoria, Jervis y Nelson  (después de mofarse de los marinos españoles), intentaron tomar Cádiz, pero allí les hizo frente el almirante D. José de Mazarredo (gran marino que por su oposición a Bonaparte fue destituido tiempo después). Con valor y astucia, los buenos marinos, después de una semana de asedio e intenso bombardeo de la ciudad, obligaron a huir a los ingleses.


 En ese mismo año, Nelson, ya como almirante y jefe de la flota, arrumbó a Canarias e  intentó repetidas veces conquistar Tenerife. Le aguardaba el Tte. General Gutiérrez (militar que los había vencido anteriormente a  en tres distintas batallas), quien hizo capitular a los asediadores  después de perder un brazo Nelson y la bandera de su buque insignia.


Poco comentada es la mutilación de almirante por una bala de cañón; sí, en cambio, como en otras ocasiones, mintieron parajustificar  la  derrota, dando 8.000 el número de  defensores españoles,  cuando exactamente fueron 1.670.


El almirante jefe de la flota española en la desastrosa batalla de San Vicente (1.284 víctimas) era D. José de Córdova, que se refugió en Cádiz. Fue juzgado y degradado junto a su segundo y cuatro comandantes. El tiempo ha dejado constancia de su ignominia, pero el enorme perjuicio que ocasionó a España lo hemos arrastrado durante siglos; el mal fue irreversible.


La historia  está por encima de cualquier tribunal. A políticos y monarcas los pone donde, por su valía o demérito, les corresponde por justicia, pero no consigue reponer el perjuicio ocasionado por aquellos diabólicos y nefastos gobernantes que en un período efímero para la historia tanto daño perdurable pueden ocasionar.
Nuestro pais es un claro ejemplo de lo que puede acarrear el  desconcierto de los administradores, cuando se gobierna imprudentemente incumpliendo promesas y engañando a la sociedad, asociados con separatistas neo-colonialistas, enemigos de España.


¿Quién repondrá el daño que están ocasionando?


Esperemos que las urnas pongan las cosas en su sitio...

3 comentarios:

  1. Muy buena introducción, y muy bien traido el tema.
    El daño ya se ha hecho, ZP abrió en su día un debate muy peligroso: el modelo de Estado. Desgraciadamente estamos en una carrera que parece no tener fin. Ahora preocupa ver aquello que nos diferencia a unas regiones de otras que aquello que nos une. Así de triste y penoso. Y mucho me temo que esto no ha hecho ms que empezar.
    Saludos desde tierras riojanas.

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  2. Aunque las urnas pongan las "cosas en su sitio",querido Urdanautorum, el daño causado a la unidad nacional, a nuestra esencia como nación y pais es practicamente irreversible.
    Se ha llegado a un punto "de no retorno" de dificil solución.

    Saludos.

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  3. Amigos Natalia y Marcos. Coincido con vosotros en que la situación es muy grave, pero no hemos de perder la esperanza: hay gente muy capaz en España.
    Un abrazo

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